
Si deseas encontrar muchos más mensajes te dejo el blog de Wenddy.

Una vez estuve estudiando para un examen de Matemática y al momento de la evaluación llevé mi lápiz, mi borrador, hojas y la calculadora que me permitían usar pero a la hora del examen ¡no encendía! ¿Por qué? Porque la había usado tanto y había olvidado algo importante… no le cambié las pilas. ¡Qué frustración sentí! ¡No poder avanzar rápido porque me falló la calculadora! No podía pedirle prestado a nadie pues cada uno debía llevar sus implementos y eso, obviamente, incluía su calculadora. Así que me puse a orar y dije: "Dios mío, ayúdame sé tú mi calculadora".
“La calculadora de Dios, sea cual sea el resultado saldrá favorable para ti y nunca se apagará ni la tendremos que recargar porque viene con baterías de por vida”.
Por: Wenddy Neciosup
